«El deslumbramiento estético sólo se da ante situaciones y objetos que nos desenfocan la mirada establecida. Entonces es cuando se regenera un género, o lo que es lo mismo, aparece uno nuevo». Agustín Fernández Mallo
"Nocilla dream" es la primera novela del poeta Agustín Fernández Mallo (A Coruña, 1967). Publicada en 2006 por la editorial Candaya, ha sido considerada como una de las mejores novelas del año pasado por los críticos de El Cultural, y la mejor según la revista literaria Quimera. Fue la primera entrega de su Proyecto Dream, que se completará con la edición de dos libros más: Nocilla Experience y Nocilla Lab. Desacostumbrados como estamos en este país a recibir y reconocer nuevos talentos, Fernández Mallo rompe con todos los tópicos literarios y se convierte en la excepción: ha sido avistado por los críticos y la calidad es lo que prima en su obra.
Iván Humanes Bespín: Nocilla Dream se abre con un prólogo de Juan Bonilla, y ahí se hace énfasis al desierto. ¿Es esta una novela repleta de desiertos? ¿Cómo explicaría la novela?
Agustín Fernández Mallo: Sí, quizá el desierto es la metáfora conductora. El desierto es un lugar de frontera, un límite entre lo orgánico y lo inorgánico, es decir, entre la vida y la muerte. Los personajes también están de alguna manera en un límite, en el de lo asocial, lo extraño. Es quizá una novela de fronteras (un poco a lo David Lynch), tanto físicas como simbólicas. Y esas fronteras se pueden articular tanto con referencias clásicas, como científicas o pop. Pero lo que más destacaría del libro es el tono poético y simultáneamente plano, casi periodístico, que tiene. Si yo no fuera poeta no podría haberlo escrito.
IHB: Nocilla Dream es fruto de un accidente: comenzó a escribirla mientras estaba en cama, al haber sido atropellado por una moto y romperse la cadera. ¿Qué elementos fueron los que influyeron en su escritura durante ese tiempo?
AFM: Bueno, directamente, quizá el estar postrado 25 días en la cama de un hotel de Tailandia. Lo único que podía hacer es zapear por canales incomprensibles y escribir en cuanto papelito iba encontrando, facturas incluidas. Pero en realidad, todo eso ya estaba en mí, yo ya lo traía, porque reelaboro más con productos mentales que, aunque emanen de la realidad, son de “segunda generación”, que de la experiencia directa. De hecho, la novela es una muestra de mi empanada mental, no de mi realidad física.
IHB: ¿Qué es la “docuficción”?
AFM: Una manera de articular una construcción: bebe del género documental pero también hay ficción en tanto ese documento es modificado. Creo que mi novela se ajusta bien a ese género. Es lo que hacen con sonidos los músicos cercanos al Dj cuando usan el sample.
IHB: Parafraseando un artículo que publicó en la desaparecida Lateral, ¿cree que es condición indispensable para la nueva novela, que lo menos obvio sea, precisamente saber que es novela?
AFM: Esta pregunta me gusta, porque es algo que me parece fundamental. Cuando un género se establece totalmente, aparecen los tics, los amaneramientos, se agarrota, se esclerotiza por un exceso de colesterol en sus venas. El deslumbramiento estético sólo se da ante situaciones y objetos que nos desenfocan la mirada establecida. Entonces es cuando se regenera un género, o lo que es lo mismo, aparece uno nuevo.
IHB: La cultura pop y sus derivaciones está latente en sus páginas, ¿qué le aportan esas referencias? ¿No cree que la mayoría de escritores reniega de su “actualidad”?
AFM: Bueno, eso me sale sin premeditación alguna. Aunque toda novela es una construcción, un artificio, es también un reflejo del autor. Es que mi mundo, lo que me estimula, es una resultante tanto del Equipo-A como de Cioran, pasando por la física o por Valente, o los chicles de fresa ácida y Sr. Chinarro. En ese sentido yo no diría tanto pop como sí ecléctico, un posmodernismo lioso y tardío. Y todo eso, tanto a mi obra poética como ahora a mi narrativa, le aporta una frescura que por lo que se ve muchos lectores echaban en falta. Pues lo celebro, pero no hay premeditación alguna.
IHB: ¿Cómo relaciona la física, su profesión, con la poesía y la narrativa? ¿La poesía es matemática?
AFM: Es que para mí la física es un gran poema. No es la realidad si no una representación de la realidad, y como tal, es susceptible de ser tratada como ficción. A llegar a ese pensamiento me han ayudado pensadores como Rorty, Baudrillard o Félix de Azúa. Ahora bien, no creo que la poesía sea matemática. Más bien al contrario, la matemática es poesía.
IHB: ¿Cómo ha recibido la avalancha de críticas positivas sobre Nocilla Dream? ¿Cree que el éxito puede cambiar al escritor?
AFM: Las he recibido con mucha tranquilidad y alegría. La gente de Candaya ha hecho un trabajo espléndido de promoción, un trabajo que ya les gustaría a muchas grandes editoriales, y me he sentido muy acompañado en todo. Y contestando a lo segundo, claro que el éxito cambia al autor, es natural y así debe ser, lo contrario es negar el propio hecho de la vida. La cosa está en si lo cambia para bien o para mal. Ahí cada uno ha de estar bien atento, y si comete un traspiés fatal, pues mala suerte.
IHB: Nocilla Experience será el siguiente título a publicar en esta trilogía, ¿puede anticiparnos algo sobre su argumento?
AFM: El tono y la poética son muy similares al de Nocilla Dream, sólo que la metáfora conductora en vez de ser los desiertos quizá es el río, las nieves, que vienen a ser otro desierto en inverso. Y el último, Nocilla Lab, no tiene nada que ver con los otros dos ni en contenidos ni en forma.

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